Frases hechas hay muchas para querer reiniciar el equipo de la vida. Como si fuéramos ordenadores, rescatamos, al término de cada año malo, frases como "Volver a empezar", "Comenzar desde 0", como si la información contenida en nuestro sistema, reducido por un momento a equivalencias que nos quedan pequeñas, fuera a ser sustituida por otra nueva y mejor hecha, y desde el momento que hemos elegido. Qué mala es la tecnología aplicada a este lenguaje, a veces.
Pasa el año, el mundo se nos cae, cometemos errores, la gente nos falla... En definitiva, algo pasa, o algo no pasa que estamos esperando que pase, y nos ponemos objetivos para que la situación no deseada cambie, sin llegar a cumplirlos la mayoría de las veces. Muchos eligen el 31 de diciembre de cada año para fijarse ese objetivo.
Lo bonito de los 31 de diciembre no es haber cumplido los objetivos, sino no repetirlos al año siguiente, no seguir acordándote de ellos como cintas aún sin romper, como si no hubiéramos llegado a la meta. Lo bonito es no saber qué narices deseaste, y que la razón sea que has llegado a saltar todos los baches, o que nuevas cintas rojas marcaron nuevas metas que te hicieron olvidar los objetivos que creaste el 31 de diciembre anterior.
No es bonito aferrarse a objetivos que se repiten y nunca se consiguen. Así, no es bonito pasar página.
2 comentarios:
No me odies por haber grabado la que es tu mejor performance...
Rocío ya me advirtió que este no era un blog emo, y tenía razón, al menos esta entrada tiene un bonito aire optimista y prudente a la vez.
Un saludo, Valeria
Adelaida
En cuanto he leído las primeras palabras, he sabido que no me iba a dejar indiferente este texto ;)
"Cuando dolía, no era capaz de decir no. Ahora que no duele, casi me da igual..."
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